
La cantante y actriz, que busca una banca en el Congreso en los comicios del domingo próximo, dialogó sobre su apoyo a la fórmula oficial y explicó sus diferencias con el ARI de Carrió. Y afirmó: “Si entro en el Parlamento, la palabra ‘cultura’ va a tener sentido”
Comencemos por la música, ¿el tango representa la identidad nacional?
Claro. El tango es muy rico como patrimonio. El tango ha padecido el concepto definitorio de Estado que nuestro país ha tenido desde dos corporaciones: los militares y la Iglesia católica. A partir de ahí, el tango siempre fue en un hecho prohibido y, por lo tanto, innecesario para la clase media alta que da aquí y en el mundo entero la necesidad de lo que se debe consumir y lo que no; siempre vamos a necesitar de algún burgués que nos diga qué es lo que tenemos que consumir y qué teatro tenemos que ver. De manera que lo que se enseñó en relación con el tango fue el desprecio. El tango nace desde la protesta, desde la denuncia social, como nació en los conventillos. En esa línea de pensamiento, ¿podemos considerar que un nuevo género que manifiesta la “protesta social” puede ser la cumbia?
Las grabadoras tienen la gran necesidad de sacar plata de cualquier lado. Con eso ya te digo lo que pienso y contesto rotundamente la pregunta. En efecto. Continuemos. ¿Cómo se articula el arte con la política?
Totalmente. Si algo te enseñan todos los caminos de las bellas artes es a comprometer tu conciencia al servicio de aquellos a quienes te estás dirigiendo y a quienes sin que te lo pidan estás representando.
El arte te genera una obligación y un estado de conciencia. Uno elige su repertorio sabiendo que se para delante de un auditorio que demanda, y no sólo desde la nostalgia y la melancolía. Es un canto de vida que expresa también una prepotencia de vivir e instalar sus demandas desde el lugar que les cabe a todos y cada uno en la sociedad. Entonces, la política me determina antes de empezar, antes de que yo me decida. Si desde mis 23 años estoy militando (en el Partido Socialista, aunque me quieran echar) para un sector de la sociedad por la solidaridad, la equidad y la ética, busco tener un discurso privado que tenga los mismos contenidos públicos que quiero dar, creo que es una obligación. ¿Cuáles son esos valores que desea pregonar si obtiene una banca en la Legislatura de la Ciudad en los próximos comicios? Lo que voy a hacer sí o sí es mencionar como proyectos de ley todos los estamentos culturales que necesitan aparecer en el Congreso. La palabra cultura se utiliza sólo en momentos electorales, no se sabe muy bien qué quiere decir. Es muy simple: cultura es conocimiento, de la vida, de tus derechos y de tus obligaciones. Y el primer derecho es saber que vivir bien no es sólo una necesidad, es un derecho. Todos los que formamos parte como agentes culturales de este gran patrimonio que tiene la Argentina desde la literatura, la música, la danza, la plástica, desde la cultura, tenemos que saberlo porque es lo que nos ha defendido en los momentos en los que nos tiraban por la cara el pasaporte y curiosamente también envidiaban nuestra cultura, nuestra capacidad de reacción inmediata desde la poesía, desde la literatura, desde una forma de expresión. Cosa que les hizo decir a los franceses: “La verdadera vanguardia avanza desde la Argentina”, y en su peor momento social, político, económico. La cultura es la que nos defendió, nos protegió y la que todavía nos sigue protegiendo. ¿Hoy la cultura se encuentra pauperizada?
No, para nada. Lo que se pauperiza es una sociedad que está tan conflictuada… es muy difícil la Argentina. Nosotros tenemos un problema muy grave, que ya lo apuntó (Domingo Faustino) Sarmiento, que es la distancia. Y hemos dejado que la distancia se acreciente porque les permitimos avanzar a los ineptos, por conveniencias que no nos competen. Pero cuando la gente se siente capacitada, se siente también con derechos, a reclamar, a decir sobre lo que conoce, sobre lo que sabe. Yo siento que si entro al Parlamento, por primera vez la palabra cultura va a tener sentido; porque va a tener sentido refrendar la necesariedad de la educación, la importancia de estudiar y de capacitarse. Ya han entrado actores, artistas de distintos partidos al Parlamento, pero no hablaron de cultura, terminaron hablando de negocios. Debemos dejar de lado la idea de que el extranjero tiene que darnos la reválida, decirnos cómo somos o si servimos. Si es el extranjero quien está usando de nuestro talento porque nosotros no le damos espacio a los que lo tienen aquí. Hay un tiempo de cambio, aprovechémoslo desde el mejor lugar, que es el conocimiento. Reconocer y decir: “me equivoqué”, y seguir adelante con el mismo empeño de antes de equivocarse, y no tomarlo como una piedra para entorpecer el camino que nos está esperando. Me cuidé mucho de no ser una “ejercitadota cantante del sistema”, por eso tengo propiedad, convicción, decencia y honestidad para hablar de lo que estoy hablando. Algunos sectores cuestionan su apoyo a la fórmula oficial para la Presidencia, considerando que fue una de las fundadores del ARI…
Por eso mismo no estoy en el ARI, porque el ARI no es lo que fue ni mucho menos. El ARI fue la conciencia de entre otros primeros Alfredo Bravo, uno de mis grandes maestros. Hoy, Alfredo Bravo se daría 400 veces la cabeza contra la pared de ver de qué manera una parte del socialismo apoya a un sector que si en algo descree es en ellos mismos; un sector conducido por una persona que con el afán de pregonar su decencia políticamente comete dos actos de una injusticia impresionante con los demás: renunció a su banca, a la voz que sus electores le dieron para que expresara brillantemente las necesidades de este país; y dejó tirados completamente a sus compañeros del Ari cuando renunció como presidenta de lo que ella dice haber creado. Entonces, con ese ejemplo adónde vamos. En este momento hay un proyecto de cambio, de versatilidad, de diálogo, porque son distintos colores que convergen en una necesidad que es concertar, por eso estoy en Diálogo por Buenos Aires. Confió en Cristina Fernández, esta mujer, trabajadora, compañera, capaz y sobre todo tenaz y rigurosa: virtudes fundamentales para que el cambio se pueda llevar adelante. Creo que el país necesita eso, un diálogo franco y abierto. Y este momento es este momento o no es más.
Claro. El tango es muy rico como patrimonio. El tango ha padecido el concepto definitorio de Estado que nuestro país ha tenido desde dos corporaciones: los militares y la Iglesia católica. A partir de ahí, el tango siempre fue en un hecho prohibido y, por lo tanto, innecesario para la clase media alta que da aquí y en el mundo entero la necesidad de lo que se debe consumir y lo que no; siempre vamos a necesitar de algún burgués que nos diga qué es lo que tenemos que consumir y qué teatro tenemos que ver. De manera que lo que se enseñó en relación con el tango fue el desprecio. El tango nace desde la protesta, desde la denuncia social, como nació en los conventillos. En esa línea de pensamiento, ¿podemos considerar que un nuevo género que manifiesta la “protesta social” puede ser la cumbia?
Las grabadoras tienen la gran necesidad de sacar plata de cualquier lado. Con eso ya te digo lo que pienso y contesto rotundamente la pregunta. En efecto. Continuemos. ¿Cómo se articula el arte con la política?
Totalmente. Si algo te enseñan todos los caminos de las bellas artes es a comprometer tu conciencia al servicio de aquellos a quienes te estás dirigiendo y a quienes sin que te lo pidan estás representando.
El arte te genera una obligación y un estado de conciencia. Uno elige su repertorio sabiendo que se para delante de un auditorio que demanda, y no sólo desde la nostalgia y la melancolía. Es un canto de vida que expresa también una prepotencia de vivir e instalar sus demandas desde el lugar que les cabe a todos y cada uno en la sociedad. Entonces, la política me determina antes de empezar, antes de que yo me decida. Si desde mis 23 años estoy militando (en el Partido Socialista, aunque me quieran echar) para un sector de la sociedad por la solidaridad, la equidad y la ética, busco tener un discurso privado que tenga los mismos contenidos públicos que quiero dar, creo que es una obligación. ¿Cuáles son esos valores que desea pregonar si obtiene una banca en la Legislatura de la Ciudad en los próximos comicios? Lo que voy a hacer sí o sí es mencionar como proyectos de ley todos los estamentos culturales que necesitan aparecer en el Congreso. La palabra cultura se utiliza sólo en momentos electorales, no se sabe muy bien qué quiere decir. Es muy simple: cultura es conocimiento, de la vida, de tus derechos y de tus obligaciones. Y el primer derecho es saber que vivir bien no es sólo una necesidad, es un derecho. Todos los que formamos parte como agentes culturales de este gran patrimonio que tiene la Argentina desde la literatura, la música, la danza, la plástica, desde la cultura, tenemos que saberlo porque es lo que nos ha defendido en los momentos en los que nos tiraban por la cara el pasaporte y curiosamente también envidiaban nuestra cultura, nuestra capacidad de reacción inmediata desde la poesía, desde la literatura, desde una forma de expresión. Cosa que les hizo decir a los franceses: “La verdadera vanguardia avanza desde la Argentina”, y en su peor momento social, político, económico. La cultura es la que nos defendió, nos protegió y la que todavía nos sigue protegiendo. ¿Hoy la cultura se encuentra pauperizada?
No, para nada. Lo que se pauperiza es una sociedad que está tan conflictuada… es muy difícil la Argentina. Nosotros tenemos un problema muy grave, que ya lo apuntó (Domingo Faustino) Sarmiento, que es la distancia. Y hemos dejado que la distancia se acreciente porque les permitimos avanzar a los ineptos, por conveniencias que no nos competen. Pero cuando la gente se siente capacitada, se siente también con derechos, a reclamar, a decir sobre lo que conoce, sobre lo que sabe. Yo siento que si entro al Parlamento, por primera vez la palabra cultura va a tener sentido; porque va a tener sentido refrendar la necesariedad de la educación, la importancia de estudiar y de capacitarse. Ya han entrado actores, artistas de distintos partidos al Parlamento, pero no hablaron de cultura, terminaron hablando de negocios. Debemos dejar de lado la idea de que el extranjero tiene que darnos la reválida, decirnos cómo somos o si servimos. Si es el extranjero quien está usando de nuestro talento porque nosotros no le damos espacio a los que lo tienen aquí. Hay un tiempo de cambio, aprovechémoslo desde el mejor lugar, que es el conocimiento. Reconocer y decir: “me equivoqué”, y seguir adelante con el mismo empeño de antes de equivocarse, y no tomarlo como una piedra para entorpecer el camino que nos está esperando. Me cuidé mucho de no ser una “ejercitadota cantante del sistema”, por eso tengo propiedad, convicción, decencia y honestidad para hablar de lo que estoy hablando. Algunos sectores cuestionan su apoyo a la fórmula oficial para la Presidencia, considerando que fue una de las fundadores del ARI…
Por eso mismo no estoy en el ARI, porque el ARI no es lo que fue ni mucho menos. El ARI fue la conciencia de entre otros primeros Alfredo Bravo, uno de mis grandes maestros. Hoy, Alfredo Bravo se daría 400 veces la cabeza contra la pared de ver de qué manera una parte del socialismo apoya a un sector que si en algo descree es en ellos mismos; un sector conducido por una persona que con el afán de pregonar su decencia políticamente comete dos actos de una injusticia impresionante con los demás: renunció a su banca, a la voz que sus electores le dieron para que expresara brillantemente las necesidades de este país; y dejó tirados completamente a sus compañeros del Ari cuando renunció como presidenta de lo que ella dice haber creado. Entonces, con ese ejemplo adónde vamos. En este momento hay un proyecto de cambio, de versatilidad, de diálogo, porque son distintos colores que convergen en una necesidad que es concertar, por eso estoy en Diálogo por Buenos Aires. Confió en Cristina Fernández, esta mujer, trabajadora, compañera, capaz y sobre todo tenaz y rigurosa: virtudes fundamentales para que el cambio se pueda llevar adelante. Creo que el país necesita eso, un diálogo franco y abierto. Y este momento es este momento o no es más.

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