miércoles, 6 de junio de 2007

Conferencia de Antoni Domenech "Los Valores Republicanos en la Tradición Socialistas"



*Antoni Domènech (Barcelona, 1952), estudió Filosofía y Derecho en la Universidad de Barcelona y Filosofía y Teoría social en la Universidad Goethe de Francfort y en el Instituto de Filosofía de la Universidad Libre de Berlín. Catedrático de Filosofía de las Ciencias Sociales y Morales en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona, ha sido profesor invitado en el Centro para el análisis económico-social de la École des Ponts et Chausées de París (1990-1991) y actualmente lo es en el Instituto de Filosofía y Ciencias del Espíritu de la Phillips-Universität de Marburgo. Conferenciante invitado en numerosas universidades europeas e iberoamericanas, es autor de muchos trabajos publicados en “Sin Permiso” y diversas revistas especializadas.

"El socialismo y la herencia de la democracia republicana fraternal" por Antoni Domènech

Articulo extraído de la Revista Política Digital www.sinpermiso.info

1. El Estado moderno, los grandes poderes privados y la tolerancia El Estado moderno se forjó en Europa tras un complejo proceso multisecular de expropiación forzosa de los poderes privados feudales y tardofeudales. Al final de ese proceso, la concentración de poder potencialmente violento en una esfera “pública” llegó a ser tan exitosa, que acabó monopolizando la capacidad para exigir legítimamente obediencia sobre un territorio dado. La tolerancia y la neutralidad modernas traen también su origen en ese largo proceso de expropiación de los poderes privados y de constitución de un poder público monopólico: al menos en Europa y en Iberoamérica, el logro de la tolerancia vino de la mano de la expropiación de las riquezas inmuebles de las iglesias y de la destrucción de la inveterada capacidad de éstas, como potencias feudales privadas –y señaladamente, de la católica—, para desafiar con éxito el derecho del Estado a determinar el bien público. 2. Republicanismo, pre- y postabsolutista Esta es, sin embargo, sólo una cara del proceso que alumbró al Estado moderno. Habría podido ser de otro modo. Todavía en el siglo XV, para el republicanismo moderno incipiente estaba abierta la posibilidad de remodelar la vida política tardofeudal, no concentrando el poder político en manos de un príncipe absoluto (la solución que llevó a los Estados-nación contemporáneos), sino reafirmando la revigorización en curso de la antigua tradición mediterránea de las póleis, de las repúblicas-ciudad independientes (Florencia, Luca, Venecia, ciudades libres flamencas y alemanas, etc.). Y en lo que hace a la necesidad de dominar públicamente, sometiéndolo al orden civil, el poder de la Iglesia Católica como gran potencia feudal privada, todavía estaba abierta en el siglo XV la posibilidad de socavarlo, no desde fuera, desde un Estado burocrático independizado de la vida civil, sino desde dentro: proponiendo, en la tradición de Okham recogida por el republicano Marsiglio de Padua, la reconversión de la Iglesia en asamblea democrática de fieles. Maquiavelo es importante en la tradición republicana moderna, porque está en esa encrucijada histórica, y la refleja y teoriza. 3. Republicanismo post-absolutista El republicanismo postabsolutista partió de la consolidación del absolutismo como un dato firme de la realidad histórico-política. No discutió ya más el carácter tendencialmente monopólico del poder público moderno. Combatió sobre todo la forma en que ese poder era ejercido por parte de príncipes y monarcas absolutistas. Los programas del republicanismo moderno, pre- y postabsolutista (de Marsiglio de Padua y Maquiavelo a Locke, Rousseau, Tom Payne, Kant y Robespierre), se presentaron sin apenas excepciones como una especie de palingénesis de la libertad republicana de los antiguos (particularmente de Roma y Esparta, y también, algunos –la extrema izquierda—, de Atenas). Pero en la influyente versión del postabsolutista Locke el punto básico era la insistencia en que el monarca no podía ser sino un agente fiduciario –un trustee— de la ciudadanía, y como tal, tenía que poder ser depuesto a voluntad de la ciudadanía, si traicionaba su confianza. En la ulterior y más radicalizada versión de Rousseau, el pueblo mismo (el conjunto de ciudadanos) es el soberano, y todos sus representantes no son sino agentes fiduciarios del mismo, deponibles o revocables sin más que la voluntad del pueblo soberano. En el republicanismo incipientemente contemporáneo (y en las dos cristalizaciones institucionales del mismo históricamente más cumplidas: las Revoluciones norteamericana y francesa), se acepta, pues, el carácter monopólico del poder público, y se rechaza a la vez de un modo radical la incareabilidad popular de ese poder, tan característica de las monarquías y principados absolutistas modernos. Se invierte el ideologema absolutista hobbesiano: veritas, non auctoritas, facit legem. El poder no puede ejercerse arbitrariamente, y la única manera de despojar de arbitrariedad a un poder tan enorme, tan concentrado, como el del Estado moderno, es concibiendo institucionalmente a sus detentadores y servidores (magister y minister, magistrado y ministro) como meros agentes fiduciarios, deponibles a voluntad, del conjunto de los ciudadanos libres e iguales, es decir, de la sociedad civil toda. 4. Democracia y sociedad civil Pero sociedad civil no es, sin más, “sociedad” o “conjunto de la población”. Sociedad civil es sólo el conjunto asociado de los ciudadanos. Y la ciudadanía puede ser un bien escaso, y aun muy escaso. En la tradición republicana (tanto antigua como moderna) sólo son ciudadanos, es decir, individuos libres, dotados de igual capacidad para realizar actos y negocios jurídicos (sui iuris, individuos de derecho propio), quienes no dependen de otro para vivir. Eso excluía, por supuesto, a los esclavos y a los sujetos a distintos grados de servidumbre, pero también a los asalariados –“esclavos a tiempo parcial” (Aristóteles)—, a los niños, a las mujeres, y las más veces, también a los extranjeros. Es decir: eso excluía de la sociedad civil (encargada de controlar fiduciariamente el ejercicio del poder político) al grueso de la población. La democracia moderna –como la antigua de Ephialtes y Pericles— arrancó como un intento de ensanchar la sociedad civil, de incorporar a más y más gentes al ámbito de los libres e iguales. Ese intento tuvo distintos grados de radicalidad: Jefferson se acordó de las poblaciones pobres ya libres, pero ignoró a los esclavos (él mismo tenía esclavos). 5. Democracia fraternal Robespierre y el ala plebeya de los jacobinos franceses llegaron más lejos que nadie: hasta a los esclavos de las colonias francesas; hasta a los asalariados, “esclavos a tiempo parcial”, sometidos a un “patrón”; y al final de sus días, hasta a las mujeres, inveteradamente sujetas a la dominación patriarcal-patrimonial. La famosa fraternité jacobina expresaba precisamente eso: la necesidad de emancipar de la dominación patriarcal-patrimonial al conjunto de las “clases domésticas”, de incorporar a la sociedad civil, hermanándolas en ella, al grueso de las clases sociales subalternas, sometidas a una inveterada loi de famille subcivil (Montesquieu) que, por lo mismo que las mantenía fuera de la vida civil, las excluía también de cualquier posibilidad remota de control de la vida política supracivil. En un panfleto contrarrevolucionario anónimo publicado en Alemania en 1799 se recoge perfectamente el significado común y corriente en la Europa de la época de la democracia fraternal: La vida civil no puede existir sin trabajos manuales bajos, a encargarse de los cuales sólo puede llevar la pobreza y la incapacidad para las cosas superiores. Si las numerosísimas ocupaciones, tan sucias a menudo, no encontraran manos activas, las clases superiores se irían a pique. Hacer a los hombres iguales por arriba, es imposible. Introducir la igualdad entre los hombres, sólo puede hacerse denigrando a los hombres superiores. (...) En el fondo, la fantaseada fraternidad es una bufonada huera, y para el estamento inferior, en modo alguno un medio de promover su bienestar (Wohlfahrt) personal. Quien no alivia mis necesidades, quien no calma mi hambre, ése sólo se burla de mí, y no me hace más feliz. Quien a mi necesidad instila, encima, orgullo, añade a mi pobreza necedad, y acrece mi sufrimiento. ¿O acaso no subsiste la diferencia entre Amo y Siervo cuando un hombre togado ordena guillotinar a otros, mientras los demás deben conformarse con matar pollos? Padre e hijo no pueden ser hermanos. Con esta cofraternidad civil (bürgerliche Mitbrüderschaft) nadie es verdaderamente socorrido, nada mejora, pero el orden y la subordinación se ven dañados.” Así pues, en resolución, la democracia republicana moderna fue, con distintos grados de radicalidad, un intento de universalizar la libertad republicana, de ensanchar el círculo de los libres e iguales, de principiar la civilización de la sociedad aboliendo la loi politique supracivil del Estado burocrático moderno heredado de las monarquías absolutas europeas; y en su versión más radical –la de la fraternidad jacobina—, de abolir también toda loi de famille, de disolver, sometiéndolas a la loi civil, todas las zonas sociales de vigencia de cualquier despotismo “privado” patriarcal-patrimonial. El anónimo panfleto citado muestra que a esa universalización pancivilizatoria de la libertad republicana reclamada por el “cuarto estado” europeo “infectado” de robiesperrismo, los autores reaccionarios sólo podían ya oponer con cierta eficacia un bienestarismo paternalista: siempre habrá Amos y Siervos, padre e hijo nunca podrán ser hermanos, y el “hijo” (el trabajador dependiente) cubrirá mejor sus necesidades, pondrá mejor remedio a su privación material, si se acoge resignadamente a la autoridad y a la discreción del “padre-patrón”. El sueño democrático-republicano por excelencia de finales del XVIII y comienzos del XIX fue, en los dos lados del atlántico, una sociedad basada en la pequeña propiedad agraria más o menos universalmente distribuida (Jefferson, Robespierre). O, en su defecto, una especie de derecho de existencia social públicamente garantizado (Robespierre) o aun de ingreso material incondicionalmente asignado a todos los ciudadanos por el solo hecho de serlo (Tom Payne), lo que ahora llamamos renta básica garantizada.[1] La libertad política o republicana era eso, y nada menos que eso: no tener que pedir cotidianamente permiso a nadie para poder subsistir.[2] La democracia republicana tradicional era, desde tiempos inveterados, la promesa de que tampoco los pobres libres tendrían que pedir permiso a nadie para existir socialmente. Y la democracia fraternal republicana de impronta europea era la promesa, aún más radical, de que también los pobres no-libres –esclavos propiamente dichos, y esclavos “a tiempo parcial” (asalariados)—, sujetos a una ancestral loi de famille subcivil, se emanciparían, accediendo de pleno derecho a la vida civil de los plenamente libres e iguales (recíprocamente libres). 6. Socialismo El socialismo del movimiento obrero europeo decimonónico se entendió a sí mismo, desde la constitución de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), o I Internacional, en 1864 como continuación por otros medios, y en condiciones económicas y sociales muy cambiadas, de la tradición revolucionaria de la democracia fraternal. Después del fracaso de la II República francesa de 1848 –la llamada República “fraternal”—, los socialistas políticos consideraron con buenas razones que, en la era de la industrialización, no era ya viable el viejo programa democrático-fraternal revolucionario de una sociedad civil fundada en la universalización de la libertad republicana por la vía de universalizar la propiedad privada; para ellos no se trataba tanto de una inundación democrática de la sociedad civil republicana clásica, cuanto de la creación de una vida civil no fundada ya en la apropiación privada de las bases de existencia, sino, como dijo Marx, basada en un “sistema republicano de asociación de productores libres e iguales”. Es decir, en un sistema de apropiación en común, libre e igualitaria, de las bases materiales de existencia de los individuos. Marx y Engels –y aun Bakunin, que compartió, entusiasta, con ellos el programa inicial de la AIT— nunca perdieron de vista la conexión de ese ideal socialista con el viejo ideal republicano-democrático fraternal. En el programa fundacional del Partido Socialista Obrero francés, redactado por el propio Marx en 1881, se declara: “que los productores sólo pueden ser libres, si se hallan en posesión de los medios de producción. Que sólo hay dos formas en que pueden pertenecerles esos medios: la forma individual, que nunca fue una forma universal, y que, por causa del desarrollo industrial, tiende más y mas a ser eliminada; y la forma colectiva, cuyos elementos materiales e intelectuales son creados por el mismo desarrollo de la sociedad capitalista.” La base social de la democracia revolucionaria fraternal como movimiento político fue el ”cuarto estado”, un démos relativamente heterogéneo, compuesto por todos quienes vivían por sus manos en los albores de la revolución industrial: artesanos, pequeños comerciantes, aparceros, campesinos acasillados, jornaleros, aprendices, oficiales, población urbana asalariada. Segmentados verticalmente por su ubicación subcivil doméstica en la vida social del Antiguo Régimen, aspiraban a emanciparse del yugo patriarcal tradoseñorial hermanándose horizontalmente como libres, como adultos, en una sociedad civil de libres e iguales fundada en la universalización de la pequeña propiedad privada sostenida en el trabajo personal. Esos estratos se venían sintiendo amenazados por la voraz dinámica desposesora y expropiatoria del capitalismo incipiente, y oponían a la “economía política tiránica” de éste su propia y ancestral “economía política popular” (Robespierre). Pero la base social del socialismo como movimiento político, a partir de la segunda mitad del XIX, fue ya la clase obrera masivamente concentrada en los distritos industriales. En el textito programático de Marx recién citado, que es una declaración explícita de que el socialismo moderno se funda en los tradicionales valores de libertad universal de la democracia fraternal republicana, se ve también que para los socialistas de esa época fueron centrales dos previsiones de tendencia. Primera previsión. La revolución industrial y el vigoroso desarrollo de la cultura económica capitalista que la siguió trajo consigo la progresiva disolución del antiguo démos preindustrial, y a cambio, el crecimiento exponencial de uno de sus componentes: los trabajadores urbanos asalariados (los “esclavos a tiempo parcial”). La dinámica capitalista no sólo era acumulativa; era también expropiatoria: tendía a desposeer a millones y millones de personas de sus bases tradicionales de existencia social. Esa tendencia observada iba a continuar en el futuro: el viejo “cuarto estado” iba camino de una colmada, y sociológicamente homogeneizante, proletarización industrial. Segunda previsión. Así como el surgimiento del Estado moderno había sido la culminación de un proceso secular de expropiación y monopolización pública de los medios privados de ejercer la violencia (física y espiritual); así también el desarrollo de la cultura económica capitalista era un proceso acelerado de expropiación de los medios privados individuales de producir, y por consecuencia, de creciente concentración y centralización de la propiedad de esos medios. Convicción rectora de los socialistas de finales del XIX era que esa tendencia centralizadora y concentradora de la propiedad de los medios de producir haría técnicamente inmanejable la vida económica productiva moderna, a no ser que cambiaran radicalmente las viejas formas de producir fundadas en la apropiación privada burguesa descentralizada tradicional de los recursos productivos y de las decisiones de inversión. La concentración y la centralización capitalistas tenían que verse también, pues, como tendencias históricas favorecedoras de un nuevo modo social –socialista— de producir, fundado en la “asociación republicana de productores libres e iguales” que se apropian en común de los medios de existencia social, resolviendo de un modo democrático y eficaz los innumerables problemas de agencia que plantea una producción crecientemente social.[3] 7. Tres posibilidades socialistas Con el desarrollo de las monarquías absolutas se fueron centralizando y concentrando los medios de coerción física y espiritual, expropiando de los mismos a las potencias feudales privadas y socavando así la capacidad de éstas para desafiar a su arbitrio la esfera pública de los intereses civiles comunes. A diferencia del republicanismo preabsolutista, el republicanismo postabsolutista no puso ya en cuestión ese proceso histórico de concentración monopólica, sino que su empeño consistió entonces en socializar, en civilizar hasta disolverlo en la loi civil el burocrático aparato administrador de ese monopolio. Con el desarrollo del capitalismo parecía estar dándose un proceso, más o menos paralelo, de expropiación de los medios privados de producir. Aceptada la analogía, el movimiento obrero socialista tenía tres posibles caminos de acción: a) Buscar un paralelo fácil con el republicanismo moderno postabsolutista: esperar más o menos pacientemente a que la situación estuviera industrialmente madura para un socialismo capaz de “expropiar a los capitalistas expropiadores”; tomar posiciones y preparar y organizar a los trabajadores para ese momento; y apoyar entretanto a toda costa los procesos de concentración y centralización de la economía tiránica del capitalismo, despreocupándose con mejor o peor conciencia de los daños que ese proceso causaba en las bases de existencia social de centenares de millones de personas condenadas a la “proletarización” en Europa y, más cruelmente aún, en los pueblos sometidos colonialmente. La vía “progresista” que acabó transitando la socialdemocracia ortodoxamente marxista de la II Internacional obrera. b) Buscar un paralelo con el republicanismo preabsolutista, resistirse a los procesos de concentración y centralización. Lo que quiere decir: centrar el grueso de la política anticapitalista del movimiento socialista en la lucha contra los procesos de expropiación y desposesión. La vía de muchos anticapitalistas “románticos” y de algunas variantes del socialismo, sobre todo libertario. c) Combinar los dos esquemas republicanos de acción política. Y en ese sentido podía entenderse el programa de acción de la I Internacional obrera diseñado por Marx y Engels y aplaudido por Bakunin: no esperar a una hipotética “proletarización” de las viejas capas populares del “cuarto estado” europeo, sino convertir a la nueva clase obrera asalariada generada por la industrialización capitalista en el núcleo motor y organizador del conjunto del démos dañado y socavado por los procesos de expropiación y desposesión grancapitalistas en las metrópolis y en las colonias. No sólo en los valores de base; también, en buena medida, en la táctica política era ese socialismo de la I Internacional heredero directo de la democracia fraternal republicana. 8. El futuro del socialismo Ciento cuarenta años después de la I Internacional muchas cosas han cambiado, ocioso es decirlo. Pero si algún socialismo anticapitalista ha de tener futuro, será el que sea capaz de poner a la altura de los tiempos el programa pancivilizatorio de la democracia revolucionaria fraterna, el que consiga sostener con mayor resolución y realismo los cuatro frentes de la vieja lucha: contra el despotismo de un Estado incontrolable fiduciariamente por la ciudadanía (contra la loi politique heredada de las monarquías absolutas); contra el despotismo de unos patronos incontrolables fiduciariamente por los trabajadores, por los consumidores y por el conjunto de la ciudadanía (la empresa capitalista moderna hereda en condiciones modernísimas el viejo despotismo de una ancestral loi de famille); contra el despotismo doméstico dentro de lo que ahora entendemos propiamente por familia (la potestad arbitraria del varón sobre la mujer y aun los niños); y, por último, contra la descivilización de la propia sociedad civil que se produce por consecuencia de la aparición, en el contexto de mercados ferozmente oligopolizados, de una economía tiránica alimentada por grandes poderes privados substraídos al orden civil común de los libres e iguales, enfeudados en nuevos privilegios plutocráticos, y por lo mismo, más y más capaces de desafiar a las repúblicas, de socavar la tolerancia moderna y de disputar con éxito a los poderes públicos su derecho inalienable a determinar el interés público. NOTAS [1] Ya desde el mismo título, en su útil introducción a la propuesta de una renta básica garanizada para toda la ciudadanía, se acuerda Daniel Raventós de estos ilustres ancestros: El derecho de existencia, Ariel, Barcelona, 1999. [2] “La libertad consiste menos en hacer según dicte la propia voluntad, que en no estar sometido a la de otro; y también consiste en no someter la voluntad de otro a la nuestra”, dice Rousseau las Lettres de la Montagne. Y no era una innovación: en realidad, es la única idea seria de libertad que conoció la cultura europea desde el mediterráneo antiguo. También está en el Quijote: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos (...) ¡venturoso aquél a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!”. [3] Para el socialismo como problema de agencia, cfr. A. Domènech, El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista, Barcelona, Crítica, 2004, capítulo V. El Viejo Topo, 207, mayo 2005

Odio a los Indiferentes por Antonio Gramsci

Articulo extraído de la Revista Política Digital www.sinpermiso.info(muy buena!)

Hace ahora 70 años, el 27 de abril de 1937, moría Antonio Gramsci en un hospital penitenciario, apenas 6 días después de haber recobrado formalmente la libertad, tras cumplir, en situación penosísima, más de 10 años de cárcel de los más de 20 a que le condenó un tribunal mussoliniano. Acaso sea Gramsci hoy, junto con Walter Benjamin, el clásico del socialismo marxista más grotesca e ignaramente manipulado por unas “humanidades” académicas franco-norteamericanas olvidadizas de la historia del movimiento obrero europeo. Para conmemorar su muerte -dada a conocer al mundo por las emisoras de radio de la Barcelona revolucionaria- hemos elegido un característico textito suyo de juventud (publicado por vez primera el 11 de febrero de 1917 e inédito en castellano) que, entre varias otras, tiene la virtud de no ser fácilmente pasible de manoseo pseudoacadémico.

Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son bellaquería, no vida. Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?

Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.

Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la consciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes.

Traducción para www.sinpermiso.info: Antoni Domènech

Esteban Echeverría: Primer sansimoniano argentino y Caudillo de una Generación

En estas pocas páginas intentaremos desarrollar las ideas que se nos ocurrieron de la lectura que hicimos de los textos escritos por y sobre Esteban Echeverría..Simplemente esbozaremos las que serían nuestras hipótesis sobre el autor, las cuales trabajaremos y desarrollaremos en un futuro.

La motivación principal que nos llevo a revisar la literatura dedicada al legado Echeverriano, fue el convencimiento de que Echeverría es tenido como el mito fundador de una vertiente de pensamiento, la vertiente de pensamiento socialista en Argentina, y por ésta es visto como el padre del sansimonismo argentino. Tomamos “La Evolución de las Ideas Argentinas” de Ingenieros en el que desarrolla esta idea y visión, y es la que nos lleva a pensar que en el siglo XIX hubo tres corrientes de pensamiento: la de los federales, unitarios y sansimonianos. Por otra parte; al investigar y leer varias ediciones de sus obras, y los prólogos que son muy importantes sobre él, escritas por diferentes pensadores, descubrimos que no hay sólo una manera de ver a este pensador argentino. La otra vertiente de pensamiento, la Liberal, ve a este pensador como el jefe de una generación (sería en palabras de A. Gramsci, un intelectual orgánico del Liberalismo Argentino), que será la formadora del Estado Argentino, luego de su muerte, en la generación del 1880, para la cual contamos con los textos de A. Chaneton, E. Morales y A. Palcos.

Un libro interesante que ha llegado a nuestras manos, y que consideramos el más importante de José Aricó, “La Cola del Diablo,” libro que tiene como apéndice, un artículo sobre “La Campaña de Recordación Echeverriana”, que tuvo lugar en el año 1951.Ésta nos ha hecho pensar, que las ediciones que se hicieron de los textos de Echeverría, fueron hechas y miradas desde un presente que trató de apropiárselo como agua para sus molinos, pero en el fondo ocultan una batalla por la dirección nacional, popular y democrática de la cultura Argentina.

La Figura de Echeverría como mito fundador de dos vertientes ideológicas, y el título de este trabajo es gráfico en eso, nos parece, tienen como finalidad justificar dos cosas diferentes (que como mitos valen la pena a condición de su revisión).

Esquemáticamente estas dos visiones sirven para justificar: el origen de por que y para que tiene que ser liberal el Estado, y su hilo conductor es: “Mayo”(1810)-“Generación del ’37”(1837)-“Generación del ’80”/Realización del Estado Liberal, como lo entendía la generación de “Mayo”.

La otra entiende a “Mayo” como inicio de un proceso evolutivo, que tiene a Echeverría como el iniciador y propagador en estas tierras de las ideas sansimonianas, y servirán para estos como base de una tercera figura histórica, el reformismo Argentino. Para la vertiente reformista hay una continuidad entre el “espíritu revolucionario francés” y la “Tradición de Mayo”. Ingenieros ve en Echeverría un paralelismo entre el desarrollo de las ideas progresistas en Francia y en el Plata, a partir de las Revoluciones Francesa (1789), y Argentina (1810).

Para Ingenieros esta revolución que emularía a la europea contó con figuras que adaptaron el pensamiento reformador europeo a nuestras tierras, éstas figuras son las que componen, la así llamada para la posteridad, “Generación del `37”. Pero Ingenieros nos dice que esta generación contó con un hombre capaz de llevarlo a cabo, es por eso que “…nace en cada generación algún hombre que encarna sus ideales y sintetiza sus aspiraciones: sabe hablar con la voz de su tiempo y por él podemos juzgar a todos los que vinieron animados por sus mismas creencias. Los sansimonianos argentinos tuvieron su hombre representado en Esteban Echeverría…”(Ingenieros. Pág. 394).

Hemos tenido en cuenta a la Ojeada Retrospectiva, y hemos analizado la razón por la cual Ingenieros la toma como lo mejor de la producción intelectual de Echeverría, porque la interpreta como el “Segundo” momento de Echeverría. Estando exiliado Echeverria en Montevideo, toma contacto con Andrés Lamas, quien era el dueño del periódico “El Iniciador”, es aquí donde para fundamentar la necesidad de la “Asociación de Mayo”, publica la Ojeada Retrospectiva, dice Ingenieros: “...Concibió, entonces, en plan de organizar un partido político, reconstruyendo la “Joven Argentina” de 1837 con miras menos vagas, mejor orientación socialista y espíritu mas Argentino, bajo la denominación de “Asociación de Mayo”. Para lanzar su nuevo proyecto, resolvió historiar la iniciativa anterior; aprovecho la oportunidad para maldecir de los unitarios y para dar alguna importancia a su propia biografía política.”(Ingenieros. Pág. 455).

De aquí, sumado a que también menciona que posiblemente Echeverria haya conversado con emigrados franceses, que profesaban ideas socialistas; y de todo lo que escribe una vez llegado a Uruguay es de donde Ingenieros dice que estamos en presencia de otro Echeverría, el Echeverria socialista. Por lo que se ve del Echeverria del “Salón Literario”, y el de “La Joven Argentina”, no habría discrepancias con la visión Liberal, en donde las hay, es en donde Ingenieros crea su mito, que es cuando Echeverria es exiliado (además Ingenieros hace notar que como Alberdi está exiliado en Chile, quien lo había iniciado en las lecturas de Leroux, ya no ejercería esa influencia, porque estaba aislado en Montevideo, entonces, la Ojeada Retrospectiva, sería totalmente Echeverriana). De su visión de la “Ojeada” y del intento fallido de crear la “Asociación de Mayo” por Echeverria, donde se nota la idea trunca de creación, para él, de un Partido Proto-Socialista (así lo entendemos), es entonces que nos dice: “...Cuando sus compañeros de juventud se habían apartado ya de los primeros ideales, Echeverría publicó el Dogma Socialista. Fue el último parpadeo de una ilusoria lámpara que se apagaba”. Y como quien no quiere la cosa, en una cita al pie llega a decirnos: “Cincuenta años más tarde, la reencenderían varios escritores de otra generación Argentina(¡!): Roberto Payró, Juan B. Justo, Alberto Ghiraldo, Leopoldo Lugones, Manuel Ugarte, Florencio Sánchez, Augusto Bunge, José Ingenieros, Alfredo L. Palacios, Pascual Guaglione y otros”(Ingenieros. Pág. 490).




Nace un mito


En la “Evolución de las Ideas Argentinas” de Ingenieros, queda impresa una continuidad entre el espíritu revolucionario francés (1789) y el espíritu revolucionario de Mayo (1810), a esta idea precisamente le dedicará un capítulo (“Los Sansimonianos Argentinos” Cáp. VII), en que intenta hacer un paralelismo entre el liberalismo de la revolución francesa, el salón literario, y la ”Joven Argentina” (afirmación compartida por todos los autores que hemos leído). Pero Ingenieros trata de demostrar; y es aquí donde vemos el origen del mito creado por él, mito que nos muestra a Echeverría como el primer socialista argentino (por mas que sea de la vertiente utópica); que hay dos Echeverría, uno, el de la Creencia, y otro el de la Ojeada Retrospectiva, porque en esta ya queda marcada la influencia de Leroux, que es el continuador natural de las ideas sansimonianas.

“Alberdi quería, reunir en un nuevo partido a la “Joven Generación Argentina”. Trabajaba en ello con tenacidad, independientemente de Echeverría, que se había ausentado de Buenos Aires muy luego de fundarse la Logia, sin ocuparse mas de ella....”(Ingenieros, Ob. Cit.).

Según las categorizaciones de Ingenieros de todo proceso histórico argentino, en la que los caracteriza por tres fases revolución, restauración y organización, sumado a que también opera esta división tripartita a la evolución de las ideas.

Pero esta tésis de Ingenieros está resumida en estas líneas: “...a la inversa de lo que se observa en los hombres políticos, Echeverría acentuó en la edad madura, las ideas revolucionarias que había entrevisto vagamente en su juventud. Echeverría se interesó cada día mas por la filosofía social de Leroux y adquirió ideas claras sobre el humanitarismo socialista, sobre este punto, a pesar de su mayor edad, es forzoso reconocer que Echeverría fue catequizado por Alberdi. Sus trabajos posteriores, mejoran de año en año y no parecen escritos por el logista de 1837.”(Ingenieros, Ob. Cit.).

Para Ingenieros la “generación del ´37” es hija legitima de los unitarios, a pesar de que reniegan de esto, en especial Echeverría, “...en el fondo, Echeverría detestaba a los escritores unitarios, y más especialmente a Juan Cruz Varela, porque era el más célebre y poeta como él.”(Ingenieros, Ob. Cit.). Esto porque Ingenieros los ve como los formadores de una tercera corriente ideológica, la que él se encargara de fundamentar.

La influencia sansimoniana viene de Alberdi, quien para Ingenieros es el que tiene las ideas políticas prácticas, porque ya en el ´37, según él, ya estaba influenciado por aquellas, y es quien se lo transmite a Echeverría. Pero Ingenieros no toma a Alberdi como el proto socialista, sino a Echeverría, porque aquel en el 1846 ya no era sansimoniano, dado su interés práctico / político, “(“...Todos los hombres de bien han sido y son socialistas al modo que lo era Echeverría y la juventud de su tiempo. Su sistema no era el de la exageración; jamás ambicionó mudar desde la base la sociedad existente. Su sociedad es la misma que hoy conocemos, despojada de los abusos y defectos que ningún hombre de bien autoriza...”(Alberdi), (Ingenieros, Pág. 472), en cambio Echeverría comienza aquí su derrotero, que tiene como frutos su obra Ojeada Retrospectiva, y los manuscritos (Mayo y la enseñanza popular en el plata; Manual de enseñanza moral; Revolución de febrero en Francia; Antecedentes y primeros pasos de la revolución de Mayo; Discursos de introducción a una serie de lecturas pronunciadas en el Salón Literario de 1837; Segunda Lectura (también conocido como Tratado Económico).

“A la inversa de lo que se observa en los hombres políticos, Echeverría acentuó en la edad madura las ideas revolucionarias que había visto vanamente en su juventud, el socialismo dela creencia era una simple declamación literaria, una actitud personal conforme con la ultima moda: El verdadero romántico debía conspirar en logias secretas... Echeverría se intereso cada día mas por la filosofía social de Leroux y adquirió ideas claras sobre el humanitarismo socialista.”...(Ingenieros, Pág. 450).“...a Alberdi, mejor que a otro cualquiera, constábale que su filosofía social y la de Echeverría habían sido reflejo del socialismo sansimoniano de Leroux. Pero Alberdi, en esa fecha, escribía en la prensa conservadora de Chile, contra los partidos de izquierda... Y, sobre todo, se acercaba la hora en que, no siendo ya joven, comenzaba a cultivar “ideas de gobierno”...Echeverría hizo literatura con la política romántica. Alberdi hizo política con la literatura romántica. Dos aspectos de la juventud. Dos temperamentos.”.(Ingenieros, Pág.472).

Ingenieros necesita evidentemente que Echeverría sea socialista.

El Caudillo


Para la Vertiente que llamamos Liberal, a diferencia de la Vertiente Evolucionista, Echeverría es visto como un todo, de manera monolítica, sin modificaciones en su pensar, a diferencia de la otra, que lo ve en una especie de evolución en su pensamiento.

Para ésta en el año ´37 la actividad del salón es puramente literaria y romántica, en el ´38 fundan una sociedad secreta, inspirada en los Carbonarios (Italianos comandados por Mazzini), “La Joven Argentina”. Pero este grupo contaba con un hombre con unos años mas que ellos, un hombre al que le encargarían la puesta en papel de lo que allí pasase, el grupo necesita de alguien que sea un poeta romántico y que venga de parís, Echeverría es su hombre. Los Unitarios vieron el sansimonismo del 37’ como una excusa para no apoyar sus conspiraciones armadas.

Dice Ingenieros que desde el punto de vista político la “Creencia” no soporta criticas, y que tiene esta un avanzado espíritu liberal, en este punto solamente se ve lo que hay de común entre las dos posturas. Pero aquí una perlita “La Joven Generación Argentina era un grupo liberal y romántico, Echeverría lo reconoció” (la genialidad de Ingenieros radica en que no nos dice de donde extrae este supuesto reconocimiento por parte de Echeverría).

Dice Palcos, en un enfrentamiento claro con la vertiente anterior; en algunos comentaristas del Código, que aseguran que los componentes de la Asociación eran ya en 1839 sansimonianos extremos, que disimulaban ocasionalmente sus verdaderas convicciones. “...es una aseveración desprovista de asidero ...Los aludidos comentaristas confunden dos cosas; el Código, expresión de los sentimientos de la juventud pensadora, con la posición individual que mas tarde asumen algunos miembros de la Asociación, particularmente Echeverria...”(Palcos, Pág. 29/30).

Siguiendo este hilo conductor nos dice Morales, que en 1848 publica Echeverría un artículo titulado “Sentido filosófico de la revolución de febrero en Francia”, en él nombra a Leroux y adquiere simpatías por sus ideas, pero Echeverria muere antes de ver como termina la revolución del 1848 en Francia. La “Batalla de Caseros” saca del mundo de las ideas a los jóvenes seguidores de Echeverria, para introducirlos de lleno en la acción. Abandonan el utopismo del filósofo Leroux y se ponen hacer historia.

Si para Ingenieros lo mas importante de Echeverria es posterior a 1846, y que le sirve para justificar su sansimonismo, hay una perlita de esa época, que es una carta que le envía el propio Echeverria a Justo José de Urquiza, datada en septiembre de 1846, en la postula su anti-rosismo y anti-unitarismo “...nosotros no somos unitarios ni federales, porque creemos que unos y otros han comprendido mal el pensamiento de Mayo o lo han echado al olvido...queremos pues en la organización nacional, la soberanía e independencia de cada provincia en todo lo relativo a su régimen unitario, y la erección de un gobierno central para la gestión de los intereses y la dirección de los negocios generales de la Confederación...trabajaremos, por ultimo en la formación de un Partido Único y nacional, que abrace todos los intereses y todas las opiniones legítimas, y que represente la religión social de la patria, simbolizada por la bandera de mayo...nadie está en situación más ventajosa que Ud. Para ponerse al frente de ese Partido Nacional...”(Páginas autobiográficas, Pág. 84/85/86).

Para esta visión, que hemos denominado Liberal, hay una continuidad histórica entre el pensamiento del ´37 y el Dogma del 1846, afirmando que el hilo romántico no lo pierde, como lo enuncia Ingenieros para el segundo Echeverria.

“...Crítica demoledora de los heterodoxos, cuyo representante máximo sería José Ingenieros, quien interpretando a su paladar esos textos no ha tenido inconveniente afirmar: “la Joven Argentina de 1837, no pasó de proyecto ni tuvo en Buenos Aires la menor influencia”(sic).

Lo que no le ha impedido reconocer: “tuvo en cambio la buena suerte de contar en su seno (!!) jóvenes que en ella aprendieron a pensar desenvolviendo el espíritu innovador y comunicándolo a la Joven Generación Argentina”(¡resic!).(Chaneton, Pág. 98).

En resumidas cuentas lo que hermana a los pensadores de la corriente liberal es ver a Echeverria como el apóstol que vino a profesar un estado de espíritu, el Espíritu Liberal. “Vuelve, además, pertrechado de filosofía acuñada en una serie de lugares comunes: “Progreso”, ”Asociación”, “Fraternidad”, “Democracia”, “humanidad”. Esos lugares comunes que abastecían el vocabulario usual de todos los reformadores políticos sociales de su época, tenían para echeverria un sentido concreto y nacional. Traducían para él una sola cosa: Mayo.... por debajo de los consabidos lugares comunes, ese catecismo era una cartilla política que pretendía dar soluciones concretas a la organización del Estado Argentino... todo lo que podía constituir un problema en la organización del Estado, tenía su solución-Buena o mala, clara o confusa-en el Credo de la Joven Generación” (Chaneton, Pág.134).




A modo de conclusión

¿Hay que elegir entre el Echeverría sansimoniano y el liberal romántico? Pensamos que ambos son mitos .En la “Campaña de Recordación Echeverriana de 1951”, liberales, socialistas y comunistas retoman el pensamiento de Echeverría contra el revisionismo histórico. En Echeverría hay una tensión entre la Nación y la Humanidad , entre los Socialistas Utópicos franceses y los pensadores de Mayo. Esta tensión prevalece irresoluble a lo largo de toda su obra.

Hay una batalla de ideas entre la Herencia Colonial Autoritaria y la Tradición de Mayo Democrática, esta batalla es lo que comparten ambas visiones de Echeverria.

Pero para los liberales Echeverria es el padre intelectual de la generación del ’80, es el maestro de Sarmiento y Alberdi, dice Morales, que sin e Dogma no hay Bases ni tampoco Constitución de 1853. Este es el aporte que Echeverria hace a la organización nacional. Este es el caudillo de una generación.

Para Ingenieros podemos hablar de los sansimonianos argentinos y Echeverria se transforma en su más claro exponente. Hay un socialismo entendido como una Categoría Moral. Este Echeverría sansimoniano evoluciona desde su romanticismo liberal hacia el socialismo pero la muerte trunca esta “metamorfosis”, como Ingenieros nos dice es “...una ilusoria lámpara que se apaga”, pero la luz de esta lámpara será la que de origen al socialismo argentino.

Dos visiones, dos mitos que prevalecen en el imaginario del Pensamiento Nacional.




Bibliografía:

Ch aneton, Abel. Retorno de Echeverría, ED. Ayacucho. 1944, Buenos Aires.
Ingenieros, José. La Evolución de las ideas argentinas, ED. El Ateneo. 1951, Buenos Aires.
Bogliolo, Rómulo. Las Ideas Democráticas y Socialistas de Esteban Echeverría, ED. La Vanguardia. 1937, Bs. As.
Echeverría, Esteban. Dogma Socialista y otras páginas políticas, ED. Estrada. 1948, Bs. As. 1ra edición. Prólogo de Salvador M. Dana Montaño.
Echeverría, Esteban. La Cautiva, El Matadero y Otros Escritos, ED. Centro Editor de América Latina. 1967, Bs. As.
Morales, Ernesto. Esteban Echeverría, ED. Claridad. 1950, Bs. As. 1ra edición.
Aricó, José M. .La Cola del Diablo, Itinerario de Gramsci en América Latina, ED. Siglo XXI. 2005, Bs. As.
Echeverria, Esteban. La Cautiva. El Matadero, ED. Kapeluz. 2da edición,1987. Bs. As. Estudio preliminar y notas por Iber H. Verdugo.
Echeverria, Esteban. La Cautiva. El Matadero, ED. Abril, 1983. Bs. As.
Echeverria, Esteban. Páginas Autobiográficas, ED. EUDEBA, 1962. Bs. As. Selección, prólogo y notas de Natalio Kisnerman.
Palcos, Alberto. Echeverria y la “Asociación de Mayo”. ED. Jackson. 1953. Bs. As.


Apéndice

Resumen cronológico:

1805- Nace en Buenos Aires.

1816/18- Estudia en la Escuela de san Telmo.

1822/23- Estudios en el Departamento de Estudios Preparatorios de la Universidad de Buenos Aires.

1823- Dependiente de aduana en la Casa Lezica Hermanos.

1825- Viaja a Francia.

1827- 6 de marzo se instala en Paris, en el barrio de Saint-Jacques. Estudia ciencias en el Ateneo, dibujo en una academia, economía política y derecho en la Sorbona. Escribe sus primeros poemas.

1829- Realiza un breve viaje a Londres y en mayo de 1830 desde El Havre emprende el regreso al Plata, en la fragata Correo de las Indias. De esa época es posiblemente el Peregrinaje de Gualpo, Echeverría reconstruye simbólicamente parte de su pasado.

1830- Regresa a Buenos Aires. (Desde el 8 de diciembre de 1829, Rosas gobernaba con plenos poderes). En julio publica dos poemas, Regreso y En celebridad de Mayo, en La Gaceta Mercantil, sin mencionar su nombre. En el primero, sintetizaba el objeto de su viaje a Europa. Reconocido el autor, don Pedro de Angelis lo elogia desde las páginas de “El Lucero”. Frecuenta desde entonces el salón de Mariquita Sánchez.

1831- Publica “Profecía del plata” en “El Diario de la Tarde”(inicia su denuncia del tirano).

1832- Aparece su primer libro: Elvira o La Novia del Plata. No se indica tampoco el autor. Esta obra introduce el Romanticismo en el Plata.

1834- Aparece Los Consuelos, con este primer libro de poemas publicado aquí, obtiene un relativo éxito. Obra que inicia el romanticismo en la poesía del plata.

1837-En su estancia “Los Talas” escribe “La Cautiva”, que aparece en Rimas en ese mismo año. El 23 de junio, se inaugura el “Salón Literario”.Echeverria concurre a sus sesiones y lee dos poemas de La Cautiva.

1838- 23 De junio se constituye la “Joven Generación Argentina”, que sustituye al “Salón Literario”, disuelto por Rosas. Allí lee “Palabras Simbólicas”, programa civil y político de la nueva generación. En su seno, Echeverria formula su doctrina, la que desarrolla en una obra: el Código o Declaración de los principios que contienen la creencia social de la República Argentina. Es necesario emigrar. Echeverria se refugia en “Los Talas”, mientras Alberdi lleva el código a Montevideo, donde lo publica en El Iniciador el 1ro de enero de1839.La permanencia en la estancia es corta. Su adhesión a la revolución de los hacendados de sud y el Acta que firma con Juan Antonio Gutiérrez desconociendo el poder de Rosas, lo obliga a huir. En el Paraná Guazú lo recoge la fragata francesa Expeditive que lo conduce a Colonia (1840).

Entre 1838 y 1840 escribe el “Matadero”(primer cuento Argentino), dado a conocer en 1871, por Juan María Gutiérrez en la “Revista del Río de la Plata”, presidido de una advertencia, que es a la vez noticia y juicio critico, y que se ha ido reproduciendo en casi todas las ediciones posteriores del cuento.

1840- Tras las fracasadas insurrecciones del norte y del sur, se refugia en “Los Talas”. Comienza a escribir su poema la “Insurrección del Sur”, y el “Dogma Socialista”. Debe fugarse a Colonia del Sacramento.

1841- Se traslada a Montevideo , por recomendación de Alberdi.

1842- Publica La Guitarra, poema narrativo autobiográfico.

1843- Los ejércitos de Rosas, mandados por el General Manuel oribe y el Almirante Guillermo Brown, sitian Montevideo. Echeverria se alista en la Quinta Compañía de la Legión Argentina, al mando del Coronel José María Albariños. Por una afección al pecho termina su carrera de soldado. Queda limitado a escribir. El 6 de junio ingresa como socio fundador en el Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay.

1846- Reedita el Código, con el agregado de la Ojeada retrospectiva sobre el movimiento intelectual en el Plata desde el año ´37 y el nuevo y definitivo nombre: Dogma socialista. Reconstruye la sociedad de jóvenes que formara en Buenos Aires, con la denominación de Asociación de Mayo.

Hasta 1851 reside en la ciudad sitiada por las tropas de Uribe.

Allí escribe sus poemas “Avellaneda”, el “Ángel Caído”, la “Guitarra”, “Ensayos sobre Estética, Economía, Historia, Moral y Educación”.

1846- Publica el “Manual de enseñanza moral para las escuelas primarias” Termina El Ángel Caído. Una polémica con Pedro de Angelis, editor del periódico rosista El Archivo Americano, de Buenos Aires, motiva dos extensas cartas que publica en 1847.

Desde 1847 es miembro del Instituto de Instrucción Pública. Termina Insurrección del Sud, poema que había comenzado en “Los Talas”. Lo publica en 1849, año en que aparece también Avellaneda e integra el primer Consejo de la Universidad de Montevideo.

1851.- muere el 19de enero.

1870/74 Se editan sus “Obras Completas” bajo la dirección de Juan María Gutiérrez.

Maximiliano y Rodrigo

Presupuesto Participativo: “Una herramienta hacia una democracia más participativa”

Introducción

En las últimas décadas los Estados Nacionales fueron perdiendo importancia frente a la globalización y al descreimiento por parte de la población en el sistema democrático de participación, debido a los innumerables casos de corrupción, en medio de esta crisis, las diferentes ciudades del mundo se han visto obligadas a jugar un papel primordial, implementando políticas sociales originales y creando nuevas instituciones, dentro de las cuales se pueden tomar las experencias de Ingreso Ciudadano y el Presupuesto Parcipativo entre otras.

Según Correas (1996) la ideología neoliberal, no sólo ataca la imagen del Estado, sino que también, a través de la forma de vivir derivada de la economía mundializada, hace pesar sobre los ciudadanos la amenaza sorda de la represión y un desprecio constante por su opinión. Se les consulta muy pocas veces y estas consultas están desviadas por aquellos que controlan los medios de comunicación.

"Las respuestas locales a estos nuevos dilemas urbanos son a menudo más eficaces; están construidas teniendo en cuenta las percepciones, la motivación y la cultura de la población; se basan en las realidades locales" (RUBLE, 1996, pág. 1)

Se puede reconstruir el Estado Nacional, no sólo desde arriba, sino también partiendo desde abajo, es indispensable un gran esfuerzo de reflexión intelectual, es decir, cómo repensar el Estado a partir de un nuevo tipo de descentralización y de un nuevo proceso de democratización, experimentados en relación con la vida cotidiana de la población.

La crisis del Estado no se basa sólo en la incapacidad de dar respuestas a una parte de la sociedad, sino también en la creciente falta de transparencia y en su indiferencia ante una realidad social que busca costantemente alternativas a través de conflictos, de movimientos, productores de nuevas identidades, que tienden a romper el aislamiento profundo del individualismo.

La desestructuración del tipo de vida moderna vinculada a la desaparición del mundo de la fábrica (predominante desde la Revolución Industrial) y de la estructuración en clases sociales que ésta engendraba, ha contribuido a radicalizar la impotencia burocrática del Estado, que perdió todo tipo de legitimidad ante los ciudadanos. El voto parece corresponder cada vez menos a las necesidades de legitimación del poder, que en estos tiempos de crisis, en que la dinámica social es incierta, necesita estar legitimado a diario. (UTZIG, 1996)

Es en este contexto donde nace el Presupuesto Participativo (PP), este nuevo centro de decisión, que tiene una incidencia directa sobre el tipo y la oportunidad de las inversiones públicas, ha sido fundamental para generar un reparto mejor de la riqueza y para contribuir de este modo a la socialización de la política.

Este trabajo intentará analizar la implementación del Presupuesto Participativo como herramienta para lograr una democracia participativa tendiente acortar las desigualdades sociales en las ciudades de América Latina.

Para esto analizaremos la ciudad de Porto Alegre, en la cual nació el modelo de PP observando su imprementación, más tarde centraremos el análisis en la experiencia de la Ciudad de Buenos Aires, realizando una comparación entre ambas experiencias para arribar a las similitudes y diferencias de la implementación de este modelo en diferentes culturas y realidades sociales.

Cómo surge el Presupuesto Participativo

El presupuesto participativo (PP) de Porto Alegre está completando 13 años de existencia. Se inició en 1989 y con la victoria del Frente Popular en 1999 comenzó a ser implantado a nivel estatal. Se realizaron Asambleas en los 467 municipios existentes en el Estado de Rio Grande do Sul, donde ya han participado 360.000 personas. Sin embargo es temprano aún para apuntar resultados de esa experiencia inédita a nivel del Estado.

Vamos a centrarnos en la experiencia de Porto Alegre, la que ha motivado la implementación de métodos de gestión semejantes en ciudades de diferente partes de Brasil y del mundo.

La experiencia de Porto Alegre no constituye un modelo listo a ser exportado, en el mismo Brasil coexisten diferentes tipos de experiencias de PP. Lo cual demuestra que este tipo de participación debe implementarse en distintos lugares de formas diferentes respetando los tiempos y la cultura propia de cada lugar, puesto que el éxito de la implantación del PP en Porto Alegre no asegura de ninguna manera el éxito del mismo en otras ciudades del mundo por muy similares que estas puedan parecer.

Las experiencias demuestran que dentro de los 5576 Municipios del Brasil, con sus más de 140 millones de habitantes, sólo 140 municipios practican el PP, pero es posible apuntar en estos últimos años que se amplía la tendencia y otros municipios plantean, sea por las asociaciones civiles o por los parlamentarios, la cuestión de la aplicabilidad práctica del PP.

Como se trata de participación popular y democratización del Estado, son partidos de izquierda los que tienen una preferencia mayor en aplicarlo. De estos 140 municipios, 71 están gobernandos por el PT (Partido de los Trabajadores) y en la otra mitad también se encuentran en el gobierno partidos de orientación ideológica de centro izquierda. Incluso lo cumplen extra programáticamente algunos partidos conservadores, clientelistas, como el PFL (Partido del Frente Liberal). En Brasil, como en Argentina, desde el punto de vista ideológico, a veces la política local no es muy clara. Existen políticos de partidos nacionalmente conservadores que adoptan algunos programas que corresponden a una tradición de tipo progresista.

La experiencia de Porto Alegre

Porto Alegre es la capital del Estado de Rio Grande do Sul. Tiene 1.290.000 habitantes y está situada en el centro de una región metropolitana de 3 millones de habitantes.

Hasta los primeros años de la década de los ochenta, Porto Alegre experimentó un acelerado proceso de crecimiento de su población, que junto con una fuerte concentración de los ingresos, generó una gran inestabilidad, que dejó a una tercera parte de la población en zonas periféricas de la ciudad sin infraestructuras urbanas.

Esta población ha sido históricamente olvidada por todos los gobiernos municipales anteriores. En 1988 con el triunfo del Partido de los trabajadores (PT) esto cambió, en 1989 había una enorme cantidad de personas que vivían en barrios perifericos de la ciudad, sin calles pavimentadas y carecían de agua potable. Eso suponía una enorme deuda del gobierno local con una parte muy importante de la población. Cuando se inició el sistema de Presupuesto Participativo se pudo comprobar que algunas personas habían estado luchando por conseguir un sistema de pavimentado de las calles durante más de 30 ó 40 años.

El Gobierno totalmente centralizado y no democrático era un obstáculo para establecer una relación de transparencia con la sociedad. El Gobierno decidía las inversiones, dejando a la población totalmente al margen del proceso, y sus prioridades eran muy distintas a las de una parte muy importante de la población.

Además, la ciudad se enfrentaba a un desequilibrio financiero y administrativo de naturaleza estructural. Los ingresos del gobierno provenientes de los impuestos, eran completamente insuficientes para financiar ni siquiera una mínima parte de las obras públicas, que se debían realizar para equilibrar el crecimiento de la ciudad y comenzar a pagar la deuda social contraída con los millones de ciudadanos que vivían en la miseria.

En 1989, cuando empezó a funcionar el sistema de Presupuesto Participativo, éste se enfrentó a una difícil situación, puesto que logró una modesta participación de la población. En 1990, la participación se mantuvo baja, especialmente por las dificultades de financiación que el Gobierno atravesaba. A partir de ese momento, cuando la ciudad recuperó su capacidad de inversión, gracias a una profunda reforma fiscal, el Presupuesto Participativo recibió un fuerte impulso.

El Gobierno comenzó a tener fondos para abordar las demandas y la población empezó a sentir y a ver con sus propios ojos que se respetaban sus decisiones y que esto repercutía en un mejor nivel de vida.

A partir de 1991, el Presupuesto Participativo se convirtió en un proceso masivo que empezó a movilizar a las comunidades de todos los barrios. En 1994, por ejemplo, más de 11.000 personas, y en 1995, más de 14.000 acudieron a los encuentros y asambleas regionales dirigidas y coordinadas por el Gobierno. Si añadimos a este número de personas la enorme cantidad de asociaciones locales y organizaciones populares participantes, tendríamos más de 100.000 personas ligadas de alguna manera a la elaboración del Presupuesto de la ciudad. Además de esto, cerca de mil entidades y asociaciones se han inscripto para participar en este presupuesto.

Cómo se arma el Presupuesto Participativo en Porto Alegre

El presupuesto Participativo no fue en Porto Alegre fruto de una sanción legislativa, sino que a instancias del gobierno fueron los ciudadanos participando de manera autónoma los que designaron su reglamentación y realización, así como tambien fueron ellos quienes año a año realizaron los ajustes necesarios para ir mejorandolo.

La ciudad se dividió en 16 zonas, según criterios geográficos, sociales y de organización de la comunidad, a través de los cuales se organizó la plena participación de la población; además, para permitir que otros ciudadanos y entidades ligados a cuestiones como los derechos de la mujer, la asistencia sanitaria, las asociaciones culturales, etc., participacen, se crearon otras cinco organizaciones de participación dedicadas a temas concretos: organización y desarrollo urbano de la ciudad, transporte y circulación, asistencia sanitaria y social, educación, cultura, actividades recreativas, desarrollo financiero y previsión fiscal.

Anualmente, el Gobierno promueve al menos tres grandes asambleas de las organizaciones regionales, más las dedicadas a asuntos concretos. En la primera, se hace pública la contabilidad de la inversión aprobada el año anterior, para comprobar qué se ha hecho realmente, qué se esta haciendo, y qué no se ha empezado todavía y por qué. En este momento los ciudadanos pueden criticar a la administración pública. Esta fase garantiza la transparencia necesaria en el proceso, condición fundamental para mantener la franca relación que pretende establecer el Presupuesto Participativo.

En la segunda fase, los vecinos de cada barrio y los participantes de las organizaciones temáticas deciden sus prioridades y eligen a los asesores del Presupuesto Participativo.

Entre estas dos fases hay tiempo para una fase intermedia, en la que se celebran numerosos encuentros, tanto en la esfera temática como en la regional (dividida a su vez en microregiones). Es entonces cuando la población expresa sus necesidades y establece una cierta prioridad para las obras más urgentes. Aunque esto se lleva a cabo en reuniones más reducidas, esta fase es la fundamental del proceso porque para establecer prioridades, la gente expresa sus deseos, dando lugar a una sana discusión sobre lo que es más importante.

Una vez establecidas las prioridades, se eligen los delegados y asesores de cada región u organización temática, y se constituyen el Foro de los Delegados Regionales y de los Delegados para cuestiones temáticas, el Consejo Municipal del Plan de Gobierno y del Presupuesto.

El Consejo Municipal del Plan de Gobierno y del Presupuesto lo constituyen dos asesores titulares y sus correspondientes suplentes elegidos por cada una de las 16 zonas de que consta la ciudad, dos asesores titulares y sus correspondientes suplentes elegidos por cada una de las cinco organizaciones temáticas, un representante titular y su suplente del Sindicato de Empleados Municipales, y un representante titular y su suplente de la Unión de las Asociaciones de Vecinos de Porto Alegre. Los representantes del Gobierno son dos y no tienen derecho al voto. El mandato de los delegados es por un año con posibilidad de presentarse a la reelección. No obstante, este mandato se puede revocar en cualquier momento, mediante un proceso concreto que tiene lugar en el Foro de los Delegados Regionales y de los Delegados para cuestiones temáticas, y que requiere una mayoría cualificada de dos tercios.

El Consejo coordina y organiza el proceso de elaboración de los presupuestos y del plan de inversión y, más tarde, comprueba la ejecución del presupuesto acordado. Se celebran reuniones semanales con un orden del día y se activa un vínculo permanente con el poder ejecutivo.

Los delegados, cuyo número es muy superior al de los asesores, tienen una reunión mensual y constituyen el mencionado Foro de los Delegados Regionales y de los Delegados para cuestiones temáticas. Su labor consiste en apoyar a los asesores recogiendo información que después hacen pública e informando a la población de los temas discutidos por el Consejo, y hacer el seguimiento, junto con la comunidad, y la puesta al día de las obras públicas previstas en el Plan de Inversión.

Después de las reuniones de las organizaciones temáticas y de las regiones y de la constitución del Foro de Delegados y del Consejo Municipal del Plan de Gobierno y del Presupuesto, se comienza a elaborar el borrador final del Presupuesto Municipal y del Plan de Inversión. En primer lugar, todas las secretarías junto con los órganos de gobierno participan en las reuniones del Consejo Municipal para discutir sobre las obras, su costo económico y su viabilidad técnica. Con esa información en las manos, los asesores y delegados vuelven a discutir con las comunidades. Después, el poder ejecutivo presenta a los asesores y delegados una propuesta de presupuesto detallada, que incluye todas las partidas de ingresos y gastos.

Después de que las tres cifras principales del presupuesto están establecidas, el siguiente paso es elaborar el Plan de Inversión. Se observan tres criterios a la hora de concebir el Plan de Inversión:

La prioridad de la zona (decidida en las asambleas zonales: educación, pavimentación de calles, etc).
La población total de la zona (las áreas más pobladas reciben más).
La carencia de servicios o infraestructura (las áreas más pobres reciben más).
Contrastando estos criterios y discutiendo con la población, se establecen las inversiones y las obras que se llevarán a cabo en cada región de la ciudad, a propuesta de las organizaciones temáticas y del propio Gobierno municipal.

Al final del proceso el Plan de Inversión se presenta para su aprobación al Consejo Municipal del Plan de Gobierno y del Presupuesto.

Después de la aprobación del Presupuesto Municipal por el Consejo, el poder ejecutivo envía la propuesta a los concejales del Ayuntamiento. Es así como se produce la unión real de la democracia directa y participativa con la democracia representativa.

En Porto Alegre entre el 15% y el 25% del presupuesto se asigna según el modelo Participativo.

La experiencia en Buenos Aires

Si bien existen varias experiencias en nuestro país, nos centraremos en la experiencia de la Ciudad de Buenos Aires que incorporó este modelo en el año 2002 a través de la Secretaría de Descentralización y Participación Ciudadana, la cual puso en marcha el Presupuesto Participativo (PP), un proceso de democracia participativa, voluntaria y universal contemplado en el Art. 52 de la Constitución de la Ciudad y los Art. 9 y 29 de la Ley N° 70 de Sistemas de Gestión, Administración Financiera y Control del Sector Público que sirve para el debate, elaboración, control y seguimiento del Presupuesto Anual, del Programa General de Gobierno y del Plan de Inversiones.

Este mecanismo de participación y decisión fue incorporado con el objetivo de lograr una gestión transparente y eficaz. En el año 2002 se concretó el 85% de las prioridades elegidas, mientras que en el 2003 se llevaron a cabo en un 65%.

Pueden participar todos los vecinos, las organizaciones barriales y las asociaciones civiles a través de la inscripción en foros barriales y asambleas, que se realizan en todos los Centros de Gestión y Participación de la Ciudad (CGP).

Al igual que el modelo de Porto Alegre se realizan asambleas barriales que funcionan con la participación de los vecinos y las organizaciones no gubernamentales y se organizan en comisiones por núcleos temáticos, que son: desarrollo urbano local, desarrollo socioeconómico, cultura y deporte, atención de la salud y educación. En cada comisión se elige un representante o delegado temático.

La toma de desiciones se da de la siguiente manera:

Presentación de los temas: los vecinos y representantes de las organizaciones no gubernamentales presentan y seleccionan propuestas, prioridades y proyectos, de acuerdo a cada tema en especial.
Elaboración: se recibe información del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y se consideran las propuestas, su factibilidad y su impacto en el barrio o a nivel Ciudad.
Aprobación de las propuestas: se seleccionan y ordenan las acciones y propuestas, que serán votadas en el cierre de la asamblea barrial.
Finalmente, se realiza un plenario de cierre en el que se votan las propuestas de todas las comisiones temáticas. Allí también se eligen dos consejeros del Presupuesto Participativo.

Luego, los delegados temáticos de todos los barrios se reúnen con los funcionarios de cada área de gobierno para analizar cómo llevar a cabo las acciones pensadas para el barrio y la Ciudad. Los consejeros provisorios del Presupuesto Participativo se reúnen para elaborar la matriz presupuestaria que se incorpora al Proyecto de Presupuesto que el Ejecutivo envía anualmente al Poder Legislativo.

La Legislatura evalúa, debate y aprueba el presupuesto anual de la Ciudad y luego el Gobierno de la Ciudad se encarga de llevar a cabo las propuestas y los proyectos contemplados.

Similitudes y diferencias de las dos experiencias

Si bien el modelo de la Ciudad de Buenos Aires está tomado del de Porto Alegre, su forma de implementacion fue bastante diferente mientras en la ciudad brasilera el modelo fue implementado ni bien asumió en el poder de la ciudad el Partido de los Trabajadores (PT) en Buenos Aires el modelo fue implementado luego de la peor crisis institucional de la historia del país y cuando el partido gobernante llevaba su tercer periodo de gobierno.

Con respecto a la forma en la cual se implementó podemos decir que en Porto Alegre fueron los propios ciudadanos los que armaron el funcionamiento y la reglamentación del PP, en cambio en la ciudad argentina fue el gobierno de la ciudad mediante la Secretaría de Descentralización y Participación Ciudadana, el que diagramó y reglamentó el modelo de PP.

Por el lado de las similitudes las podemos encontrar en las formas de participación ciudadana, la división de la ciudad en regiones, la elección de los representantes barriales, la posibilidad de participacion de las ONGs, entre otras coincidencias operativas.

Con respecto a la participación ciudadana, al igual que en Porto Alegre en la Ciudad de Buenos Aires la participación, en los primeros años, fue escasa al ser éste recién el tercer año en el cual se implementa el modelo en la ciudad argentina no podemos analizar los resulados en la participación por parte de los ciudadanos, ya que en la experiencia brasilera recién se hizo masiva la participación en el tercero o cuarto año de implementación, luego de haber visto los resultados.

Si realizamos un análisis de las organizaciones que participan en las experiencias notamos que mientras en Porto Alegre son muy diversas, desde ONGs hasta Sindicatos, en la Ciudad de Buenos Aires sólo participan algunas ONGs.

En este apartado marcamos las que a nuestro criterio son las principales diferencias y similitudes de las experiencias en el aspecto operativo. A continuación, expondremos cuáles son las fortalezas y debilidades de la implementación de esta herramienta en diferentes contextos socioculturales.

Debilidades y fortalezas del Presupuesto Participativo

El modelo de PP es una herramienta muy importante para la participación de los ciudadanos en las decisiones de inversión del gobierno y en el control por parte de los mismos del funcionamiento del gobierno, hacia una democracia más participativa.

La experiencia de Porto Alegre es muy rica tanto en el aspecto operativo como también en el marco sociológico, por su formación a través del impulso ciudadano con el visto bueno por parte del partido gobernante de centro izquierda, quien motivó a los ciudadanos a participar en el armado de este modelo y en su posterior aplicación.

Al ser una experiencia en la cual la participación de los ciudadanos es fundamental, su formulación debe estar también vinculada a la participación por parte de los ciudadanos, a nuestro criterio este aspecto es fundamental para el posterior éxito del modelo, ya que es en esta etapa donde los ciudadanos sienten que su participación puede cambiar las políticas centralizadas en la toma de decisiones, a menudo este punto se deja de lado como sucedió en la experiencia de la Ciudad de Buenos Aires en la cual el gobierno mediante la Secretaria de Descentralización y Participación Ciudadana, fue el que implementó el modelo tomado de la experiencia de Porto Alegre.

Creemos, por lo antes expuesto, que en el caso del PP, no se puede implementar el mismo en ciudades con diferentes realidades socioculturales, debido a que este se debe forjar, a nuestro criterio, en cada ciudad con la participación de los ciudadanos y de las diferentes organizaciones que forman parte de la sociedad.

Al intentar imponer un modelo que fomenta la participación desde arriba hacia abajo, no lograremos el objetivo de la participación por parte de los ciudadanos debido a que estos lo sentirán como algo ajeno a su realidad ya que no se forjo en su seno.

La experiencia de Porto Alegre si bien se vio concretada con la asunción del PT, fue un proceso que se fue gestando en la sociedad durante varios años.

En la Ciudad de Buenos Aires el modelo se implementó en un intento de calmar el reclamo popular que estalló con la crisis del 2001 y se vio perpetuado con el nacimiento de las asambleas barriales, pero este modelo no pasó por el proceso de gestación en la sociedad sino que fue impuesto por el Poder Ejecutivo del Gobierno de la Ciudad.

Por como se impuso el modelo en la Ciudad de Buenos Aires y en que contexto, tratando de dar soluciones mágicas a serios problemas estructurales, creemos que van a pasar varios años antes que podamos apreciar los resultados que obtuvo Porto Alegre.



Conclusiones Finales

A lo largo del trabajo apreciamos que el nacimiento del PP en la ciudad brasilera de Porto Alegre se da mediante un largo proceso que culmina con el arribo del PT al gobierno y la posterior implementación de este modelo.

Los resultados obtenidos en Porto Alegre fueron sorprendentes en apenas cinco años se aumentó el suministro de agua potable que en 1990 era de 400.000 a 465.000 en 1995 y con respecto al alcantarillado el incremento en el sistema pasó de alcanzar al 46% de las familias en 1989 al 85% en 1996, a su vez se lograron grandes avances en alumbrado público, urbanización de zonas, salud y viviendas.

Estudiamos como se implementó el modelo en la Ciudad de Buenos Aires en medio de la crisis institucional del 2001 y marcamos las diferencias con la experiencia antes mencionada, encontrando el mayor contraste no en su forma de funcionamiento sino, en la forma en la cual éste fue impuesto en las Ciudad de Buenos Aires.

De acuerdo al análisis realizado llegamos a la conclusión de que la implementación del modelo de Presupuesto Participativo se debe dar en un contexto sociocultural en el cual la sociedad sea su promotora, como ya lo hemos mencionado. Creemos que el modelo de PP tiene que ser parte del surgimiento de una sociedad más madura, la cual crea que los vicios de "la vieja politica" tienen que quedar en el pasado y en estos tiempos son los ciudadanos los que van a dirigir y controlar a sus gobiernos.

Si se utiliza esta heramienta como un medio para conseguir la legitimidad perdida únicamente, ésta puede ser un arma de doble filo para los politicos, puesto que delega la responsabilidad de la planificación y su control a los ciudadanos.

Somos concientes que el PP es sólo una de las herramientas que conducen a la sociedad a una democracia más participativa, pero la sociedad no debe quedarse sólo en ella y debe seguir produciendo más herramientas.





Bibliografía

Libros

CORREAS, Oscar. "El neoliberalismo en el imaginario jurídico" en: Direito e neoliberalismo: elementos para urna leitura interdisciplinar. Curitiba, Ediçóes del Instituto Brasileiro de Estudos Jurídicos, 1996.

FEDOZZI, Luciano “Orcamento Participativo. Reflexoes sobre a experiencia de Porto Alegre”:Porto Alegre Tomo Editorial/FASE, segunda edición, 1999.

RUBLE, A. Blair et al. "Introduction: Globalism and Local Realities-Five Paths to the Urban Future" en: Preparingfor the Urban Future... Washington, Woodrow Wilson Center Special Studies, 1996.

Artículos de Publicación periódica

UTZIG, José Eduardo. "Notas sobre o governo do PT em Porto Alegre". Novos Studos, Sáo Paulo, CEBRAP, n0 45 (julio 1996).

Sitios web

www.buenosaires.gov.ar "Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires". Noviembre. 2004

www.presupuestoparticipativo.com "Socialistas por el Presupuesto Participativo". Noviembre. 2004.

Maximiliano

Entrevista a Juan Carlos Portantiero(Diario Clarin 1/10/06)

ay palabras que están circulando en el escenario político que son indudablemente fuertes. Alfonsín, por ejemplo, dice que "esto es una democracia plebiscitaria". Roberto Iglesias, el jefe de la UCR, habla de "tiranía". El rabino Bergman, en la concentración de Blumberg, juzgó que estamos en "una monarquía constitucional". Carrió habla de "fascismo". A la vez, el presidente Kirchner de ninguna manera es un tímido cuando se refiere a la oposición. ¿Usted atribuye estos conceptos a cierta sobreactuación de los políticos o cree que realmente definen el escenario que estamos viviendo?

—Hay un poco de todo. Desde ya, descarto las definiciones apocalípticas del tipo "fascismo o tiranía", que me parecen absolutamente erradas. Pero descarto también la épica triunfalista que viene del Gobierno. Mi mirada es un poco ambigua con respecto a lo que sucede, porque veo luces y sombras. Creo que los resquemores que existen —porque todas las palabras que usted mencionó tienen que ver, sobre todo, con problemas de concentración de poder— tienen algún punto de justificación. Me da la impresión de que este es un gobierno que, dentro del respeto a la tradición electoral de la democracia, busca asumir carácter de democracia plebiscitaria.


¿Qué quiere decir exactamente?


—Quiero decir democracia de relación directa del jefe político con la masa. Democracia que implica supresión de las mediaciones —de los partidos políticos—, junto con fuerte decisionismo y orientación por un programa que en sus líneas generales se dice progresista, pero que busca atacar la coyuntura más que imaginar escenarios de largo plazo con políticas de reformas estructurales para una sociedad que no sólo tiene problemas de pobreza, indigencia, educación o salud, sino que también tiene problemas de mediocridad institucional. En ese sentido, uno está frente a la situación actual con la mirada precavida de tener que distinguir, en cada momento, la orientación general de una política o una política específica, de la maquinaria política, del sistema de poder que está detrás de esa iniciativa política.

Deme un ejemplo concreto de cómo distinguir una política específica de la maquinaria de poder que la sustenta.

—Por ejemplo, así como se usan esas palabras que usted mencionaba, se usan otras. Se usa la palabra concertación, porque se tiene memoria, sobre todo, del caso chileno y del italiano. De alguna manera, del caso uruguayo también. Y concertación la usa el Gobierno, por un lado, y una parte de la oposición, por el otro. ¿Pero cómo la usa el Gobierno? La concertación que Kirchner propone es subordinación. Es la figura radial, central, del presidente de la República que, por distintas vías de seducción, busca atraer figuras, personas de otros sectores políticos. Con lo cual, a lo que lleva es a debilitar la base misma de una concertación en democracia. La debilita desde su propio partido, al cual virtualmente ningunea, al punto que lo mantiene congelado, sin autoridades siquiera. Y debilita a las fuerzas de la oposición, a las que en realidad busca quebrar. Pero sabemos que la verdadera concertación es otra cosa: acuerdos programáticos entre partidos políticos, a los que se podrán incorporar figuras independientes.

Sin intentar justificarlo a Kirchner, en los ejemplos que usted da, de Chile o Italia...

—...hay partidos políticos sólidos.

Exactamente.

—Muy bien. Acá no los hay. Pero me parece que, además de haber pasado por una crisis severísima en el año 2000-2001, no hay voluntad de que los partidos existan. Hay voluntad de hacer una política personalizada, es decir, que la política pase por personas. En ese sentido, el peronismo recupera su propia historia.

El peronismo no cree en los partidos políticos?

—En el peronismo no hay una idea de partidos políticos en el núcleo de la democracia, sino una idea de movimientos políticos. Así fue el Perón del 45 y 46. Y fíjese usted que la metodología de constitución del poder del presidente Kirchner es bastante parecida, si no similar, a la del coronel Perón en el 45 y 46.

¿En qué sentido?

—Perón coopta socialistas, radicales, conservadores, sindicalistas, y con eso forma la base de su movimiento peronista. Que, en un principio, aparece distinguido en Partido Laborista y Unión Cívica Radical-Junta Renovadora, y luego, al año, ya se concentra absolutamente en el Partido Peronista. Partido nico de la Revolución Nacional, primero, y Partido Peronista, inmediatamente. Es cierto que Perón había buscado una alianza quizá más formal con el radicalismo, vía Sabattini, que fracasa, y luego empieza la política de cooptación de Quijano, de Cook (padre), de una cantidad de figuras. El Perón del 46 tiene tres ministros socialistas: Bramuglia, Borlenghi y Freire. Es decir, construye una superación movimientista a partir de esas adhesiones. Y creo que ese es el camino que busca Kirchner. De alguna manera, Kirchner va a destruir al peronismo.


Usted tampoco tiene opiniones tímidas...

—Lo digo en el sentido hegeliano: destruir para superar. Kirchner va a destruir al peronismo sobre la base de un tercer movimiento histórico. Piense, además, que la idea de tercer movimiento histórico es muy fuerte en el inconsciente colectivo.

Pero no me diga ahora que Kirchner va a cumplir el sueño frustrado de Alfonsín.

—La idea de que acá, en el siglo XX, ha habido un movimiento histórico que fue el radicalismo; la idea de que ha habido un movimiento histórico que fue el peronismo —le estoy hablando de movimiento y no de partido, porque precisamente, la idea de movimiento es la idea de que la Nación se divide bipolarmente— y la idea de que ahora hace falta un tercer movimiento que sea como la síntesis de ambos está tanto en quienes fueron protagonistas del primer movimiento, como de quienes son dirigentes del segundo. Alfonsín es el que la proclamó casi más abiertamente e hizo algunos intentos. Acuérdese de Alderete en el Ministerio de Trabajo, por ejemplo. Pero creo que, al final, advirtió que ese camino no servía. Kirchner me parece que está —porque el peronismo tiene muchos más recursos para hacerlo— más convencido.

Usted le encuentra a Kirchner parecidos con el Perón del 45 y recuerdo la tesis de Estudios sobre los orígenes del peronismo. Allí, Miguel Murmis y usted definen la alianza que sostuvo al peronismo de entonces: industriales menos poderosos, más la burocracia militar y política, más un Estado que podía orientar intereses y otorgar participación a las clases populares. ¿Cuál es la alianza de Kirchner?

—¿Usted dice cuáles son los elementos de su programática general, con quién quiere construir el país, la nación?

Exacto.

—Ahí hay un problema. Así como el Gobierno ha sido eficaz, desde Duhalde —con Lavagna como intermediario— hasta Kirchner, para atacar situaciones de coyuntura, me parece que no tiene claro —o por lo menos no lo expresa— cuál es su horizonte de mediano plazo para la Argentina. El mundo ha cambiado rotundamente y me da la impresión de que las ideas matrices del Gobierno con respecto a rasgos de país y de sociedad están un poco congeladas en la creencia, que fue exitosa en algún momento, de un país que no se integra abiertamente al mundo, que desde el punto de vista industrial supone la existencia de un capital nacional a partir del cual se pueden sustituir importaciones y de un agro que financia ese proyecto. Pero no sé si esa convicción coloca bien a la Argentina —aun cuando tenga éxito, como lo tiene actualmente— en el mundo. Me parece que ahí hay una falta de proyecto de mediano plazo, que obligaría a que la Argentina no piense su destino como lo pensaba en los años 60, sino como debe pensarlo en los años 2000.

¿Le parece que las ideas de Kirchner atrasan?

—Las que muestra por lo menos congelan. Es decir, aparentan ser un progreso con respecto a la manera loca con que la Argentina quiso vincularse al mundo en la época de Menem. Pero si son un progreso con respecto a aquello, no necesariamente son el camino del progreso en el mundo actual.